martes, 21 de abril de 2015

Historia de un Manjar (Pan de muerto)

Todos hemos comido alguna vez ése delicioso manjar que nos dan cada dos de Noviembre cuando nuestros muertos regresan para disfrutar de los placeres y orgasmos culinarios que gozaban en vida. Sin embargo, este pan con huesitos dibujados no siempre fue eso. 

La tradición del Día de muertos, como muchas otras, tiene sus bases en las culturas prehispánicas de Mesoamérica. Y el Pan de muerto originalmente no era pan… Los indígenas no conocían el trigo. Eran tamales rellenos con carne de los hombres sacrificados. El tamal representaba un bulto mortuorio (envoltura para la elite indígena) y debía ser cocinado en una hoya, que representaría, por su forma, un vientre fecundado, en un proceso de vuelta a la tierra en tributo hacia los dioses. 

Por desgracia a los españoles no les latieron estos actos barbáricos y les introdujeron el pan, en forma humana, para representar el ritual de los indígenas de una manera más “humana”. También fue un método para introducir la religión católica (el cuerpo de Cristo y todo eso). 


Es así como llegamos al sincretismo que es ésta maravillosa delicia azucarada que todos conocemos y amamos. 

¿Qué sería de la biblioteca culinaria de México sin algo tan icónico como el Pan de muerto? Nunca sería lo mismo. Pero, ¿qué sería si aún hoy por hoy existiera como alguna vez fue, en, no sé, alguna de las restantes culturas indígenas? ¿Seguiría en la categoría de "comida típica"o sería más alguna clase de tabú? No lo sé

martes, 3 de marzo de 2015

domingo, 15 de febrero de 2015

Collage


"Life is really simple, but we insist on making it complicated"
-Confucius

The illusion of Gravity

 Spacetime, the result of a four-dimensional blending of space and time which consists of three dimensions plus time and where we live, or we think we do. 
Amazingly, in 2007 some theories of physics predicted that one of the three dimensions of space could be an illusion! And all the particles and fields that make up reality move in a two- dimensional realm. And to that theory, it is added that gravity is also part of the illusion as a force that materializes along with the emergence of the third dimension. 
Gravity, is one of the most fundamental aspects of life on Earth, the force that pulls together all matter in the universe.
Erik Verlinde, a string theorist and professor of physics, is the one scientist who is proposing this theory which implies that the number of dimensions in reality could be just a matter of perspective just like temperature, we experience it every day, we feel it, but if we think about it in molecules, there is no notion of temperature. Dr. Verlinde insists that scientist had been looking at gravity the wrong way, and that there ir something more basic from which gravity comes from. 
According to Verlinde, gravity is a microcosmic byproduct of a larger entropic force, which is just an enlarged face of a large field of illusion, and it is not just a direct force acting onto a particular object, but it is the accumulation of macrocosmic influences. 
Nature likes options and all of its intimate workings thrive on diverisity, and the microcosmic elements that build the macrocosm, create a tension that balances in a harmonic way with these entropic forces; when something wants to act againts the spiraling realm of cyclical energies, it takes a higher force to shape through all of the diversity to one unique object.Dr. Verlinde uses the example of frizzing hair to explain this feat; there a more ways and options for a strand of hair to curl than to straight, for this, it is needed a great number of factors and energy for the hair to be pulled straight. 
If this theory is prove true, defying gravity could only be a matter of finding the right frequency of vibrations, finding the path that cuts through all the entropic force. 




Maldacena, Juan, "The Illusion of Gravity", Scientific America, April 1, 2007. 

martes, 10 de febrero de 2015

Mi Lugar en el Unvierso.

Mi Lugar en el Universo.

Hauvery


Hablar sobre mi lugar en el universo es más difícil que hablar del lugar de una aguja en un pajar. Nuestro universo—por no hablar de los demás— es tan grande que incluso la tierra podría llamarse irrelevante. En un universo tan impotente, tan magnífico y, bueno, tan indiferente, lo que puedo decir sobre el lugar que ocupo es muy poco: nada. Podría yo existir o no y no haría ninguna diferencia al curso que llevan las cosas. El universo lleva en donde está (en el universo dónde a la vez se encuentre, a nuestro al rededor, creciendo; cómo quieran verlo) tanto tiempo que ni siquiera podemos decirlo. Entonces ¿qué importancia tendría una especia tan joven como el HomoSapiensSapiens, en un mundo tan joven como la Tierra, en un universo de dichas cualidades?
Sin embargo, el ser humano—incluyéndome—es demasiado narcisista para conformarse con esta realidad. ¿Cómo podríamos conformarnos con ser tan irrelevantes como los estudios para diputado? Para ver el lado alentador de esto tendría que hablar de un lado menos estadístico, crudo y vil. Entonces, hablando de una manera más filosófica y totalmente injustificable, podría yo decir mi lugar en el universo desde mi propia visión del mundo. Viéndolo a partir de este punto de vista, mi lugar en el mundo no es tan relevante, pero sí un poco más. Si yo no existiera nadie podría leer esto, porque nada de lo que yo haya hecho existiría. De no ser por mí puede que, no mucha pero un par de personas, al menos, no hayan encontrado el consejo exacto, en el momento preciso, porque yo no habría estado para darlo y no lo habría dado igual. De no estar yo, mucha—ahora sí, mucha— gente se habría ahorrado muy malos momentos. Puede que el rumbo de la gente con que me he topado fuera muy diferente de no haber estado yo, puede que personas no se hayan topado; la cosa podría ser totalmente diferente. 
Pero, claro, esta es sólo mi visión narcisista intentando darme un lugar… importante, lo cual cualquiera podría refutar (sobre todo por la pobreza de mis argumentos). Quizá incluso las cosas hubieran salido mejor sin mi contribución, pero no podemos saberlo. Las cosas pasaron así, punto. 

En conclusión, podría decir que, realmente, mi lugar en el universo es completamente irrelevante. Sin embargo, para el universo humano—que probablemente seamos los únicos con la concepción de universo como “universo”— puede que mi lugar sea más importante, pues he contribuido a que las cosas hayan salido como salieron. Aunque esto, en sí, sea irrelevante, por estar pésimamente sustentado, voy a concluir diciendo que, en efecto, nuestro lugar en el universo es donde estamos, haciendo lo que hacemos, jugando el rol que jugamos… eso.