martes, 21 de abril de 2015

Historia de un Manjar (Pan de muerto)

Todos hemos comido alguna vez ése delicioso manjar que nos dan cada dos de Noviembre cuando nuestros muertos regresan para disfrutar de los placeres y orgasmos culinarios que gozaban en vida. Sin embargo, este pan con huesitos dibujados no siempre fue eso. 

La tradición del Día de muertos, como muchas otras, tiene sus bases en las culturas prehispánicas de Mesoamérica. Y el Pan de muerto originalmente no era pan… Los indígenas no conocían el trigo. Eran tamales rellenos con carne de los hombres sacrificados. El tamal representaba un bulto mortuorio (envoltura para la elite indígena) y debía ser cocinado en una hoya, que representaría, por su forma, un vientre fecundado, en un proceso de vuelta a la tierra en tributo hacia los dioses. 

Por desgracia a los españoles no les latieron estos actos barbáricos y les introdujeron el pan, en forma humana, para representar el ritual de los indígenas de una manera más “humana”. También fue un método para introducir la religión católica (el cuerpo de Cristo y todo eso). 


Es así como llegamos al sincretismo que es ésta maravillosa delicia azucarada que todos conocemos y amamos. 

¿Qué sería de la biblioteca culinaria de México sin algo tan icónico como el Pan de muerto? Nunca sería lo mismo. Pero, ¿qué sería si aún hoy por hoy existiera como alguna vez fue, en, no sé, alguna de las restantes culturas indígenas? ¿Seguiría en la categoría de "comida típica"o sería más alguna clase de tabú? No lo sé

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